En corto
El viscogel es espuma viscoelástica a la que se le añade gel durante la fabricación. Se adapta al cuerpo igual que la viscoelástica normal, pero disipa mejor el calor, así que la superficie se nota más fresca y se acumula menos bochorno al dormir. No cambia la firmeza ni sustituye a una buena base de espuma: su ventaja es térmica.
El viscogel es viscoelástica con gel, no un material distinto
La viscoelástica es una espuma que se deforma con el peso y el calor del cuerpo y recupera la forma despacio. Es lo que da esa sensación de que el colchón te recoge en lugar de empujarte. El viscogel parte de esa misma espuma y le incorpora gel en el proceso de fabricación, repartido por el material.
Por eso el tacto de fondo es el mismo: se adapta a hombros y caderas y reparte la presión igual que una viscoelástica normal. Lo que cambia es cómo se comporta con la temperatura. No hay que imaginarlo como una capa de gelatina ni como un colchón de agua: a simple vista y al tacto es espuma.
En qué se nota la diferencia: sobre todo en el calor
La queja más habitual con la viscoelástica tradicional es el calor. Como se ablanda con la temperatura del cuerpo y se amolda a él, hay más superficie en contacto y el calor tarda más en irse. Hay quien lo nota poco y quien se despierta sudando en verano.
El gel ayuda a disipar ese calor. En la práctica se traduce en tres cosas:
- Al acostarte, la superficie se nota más fresca que una viscoelástica normal.
- A lo largo de la noche se acumula menos bochorno en la zona donde estás tumbado.
- La espuma responde de forma algo más estable con el calor, así que la sensación entre invierno y verano cambia menos.
Conviene no exagerarlo: el viscogel no enfría como un aire acondicionado ni mantiene la cama fría toda la noche. Lo que hace es que el colchón acumule menos calor que una viscoelástica tradicional. Si en tu dormitorio hace mucho calor, el colchón ayuda, pero no lo resuelve solo.
Lo que el viscogel no cambia
Hay cosas que dependen de otras partes del colchón y que el gel no mejora ni empeora:
- La firmeza. Un colchón con viscogel puede ser firme o blando: lo que la marca es sobre todo la espuma de soporte que va debajo y el grosor de las capas.
- La durabilidad. Depende de la densidad de las espumas, sobre todo de la base, no de que lleve gel.
- La postura. Que la columna quede recta depende de que la firmeza sea la adecuada para tu peso y tu forma de dormir.
Por eso no tiene sentido comparar colchones solo por si llevan viscogel o no. Hay que mirar también cuántos centímetros tiene esa capa, qué densidad tiene y qué espuma lleva debajo. En el artículo sobre la diferencia entre firmeza, dureza y densidad lo explicamos con más detalle.
El MEDIO lleva 7 cm de viscogel (6 cm de 65 kg/m³ más 1 cm en el acolchado) sobre 18 cm de espuma HR. Lo pruebas 100 noches en tu cama.
Ver el colchón MEDIOCuántos centímetros de viscogel tienen que ser para notarlo
Una capa muy fina, de uno o dos centímetros, se nota sobre todo en el primer contacto: da un tacto agradable arriba, pero el cuerpo enseguida trabaja sobre la espuma de debajo. Cuando la capa es más gruesa, la adaptación y el efecto térmico se mantienen en toda la zona que soporta el peso.
La densidad también cuenta. Una viscoelástica de densidad baja se hunde antes y pierde la adaptación con los años. Pregunta siempre por los kilos por metro cúbico de la capa viscoelástica y de la espuma de base: si el fabricante no los da, es una mala señal.
Cómo es el viscogel de nuestros colchones
En Lektulos tenemos dos colchones viscoelásticos, y la diferencia principal entre ellos es justamente esta:
- El BASIC lleva 3 cm de viscoelástica de 55 kg/m³ sobre espuma HR. Tiene firmeza alta, 22 cm de altura y cuesta desde 199 €.
- El MEDIO lleva 6 cm de viscogel de 65 kg/m³ y 1 cm más en el acolchado, 7 cm en total, sobre 18 cm de espuma HR de 35 kg/m³. Tiene firmeza media, 26 cm de altura y cuesta desde 322 €.
Es decir, el MEDIO no solo cambia viscoelástica por viscogel: lleva más del doble de grosor en esa capa y con más densidad. Por eso su tacto es más envolvente y es el que recomendamos a quien pasa calor por la noche o prefiere una firmeza intermedia.
Cuándo compensa pagar el viscogel y cuándo no
Compensa si:
- Has tenido un colchón viscoelástico y el calor era lo que más te molestaba.
- Eres caluroso por la noche o vives en una zona con veranos largos.
- Buscas una firmeza media, con más adaptación en hombros y caderas.
- Duermes en pareja y uno de los dos pasa más calor que el otro.
Probablemente no compensa si prefieres una cama firme, no pasas calor al dormir o el presupuesto es ajustado. En esos casos, una viscoelástica normal sobre una buena espuma de base cumple bien, y el ahorro puede ir a la base o a un protector transpirable.
Qué más influye en el calor que pasas en la cama
El colchón es una parte, pero no la única. Un protector impermeable de plástico, sábanas sintéticas o un nórdico demasiado grueso pueden anular buena parte de lo que aporta el viscogel. Si pasas calor, usa un protector transpirable, sábanas de algodón o lino y ventila el dormitorio antes de acostarte. Una base que deje circular el aire, como un somier de láminas, también ayuda.
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