Nunca pensamos en lo complicado que es elegir un colchón hasta que tenemos que ir a comprar uno. Entonces es cuando nos damos cuenta de que existen muchos modelos y variedades a elegir en el mercado y no solo nos referimos a marcas y materiales, sino que comenzamos a escuchar hablar de términos que ni siquiera sabemos diferenciar. Por ejemplo, la firmeza, la dureza y la densidad. Pero, ¿no son lo mismo? Pues no. Estos términos se diferencian en varias cosas que hoy queremos aclarar para que puedas elegir el mejor colchón para tu hogar.

No hay duda de que tras la pandemia, época en la que hemos pasado mucho tiempo en casa, hemos encontrado defectos en nuestro hogar que queremos cambiar, porque hemos aprendido a valorar más los productos de calidad que nos ofrecen comodidad y durabilidad. Si ya te has decidido a hacerte con un nuevo colchón, en este artículo te explicaremos los términos más importantes para que puedas elegir bien.

La densidad de un colchón

La densidad es la cantidad de material principal que compone el colchón por m3. Esto quiere decir que a mayor densidad, mayor calidad del producto, mayor resistencia y más durabilidad, aunque también más precio, pero la inversión merece la pena.

Este concepto se mide en los colchones de espumación como los de viscoelástica o los de látex.También en las espumas que hacen de soporte o los colchones de núcleos de espumación. Lo mejor de contar con una densidad alta es que se puede hacer una combinación de materiales que personalice el descanso ofreciendo mayor o menor firmeza, según el producto.

Dentro de las densidades de colchones podemos encontrar distintos tipos. Puedes elegir entre un colchón viscoelástico de alta, media o baja densidad. Por ejemplo:

  • 18-40 kg por m3. Esta es la que se considera como densidad baja. 
  • 45-75 kg por m3. Podríamos definirla como densidad media. 
  • Más de 80 kg por m3. La densidad más alta, y por tanto el colchón de mejor calidad.

Para saber cómo elegir el mejor colchón basándote en la densidad, puedes optar por la más alta, aunque esto no siempre es necesario, pues hay colchones de densidad media de muy buena calidad. Se recomienda una densidad alta para personas con sobrepeso, aquellas que miden 200 centímetros, personas con un peso de 130 kilos o más e incluso, atletas.

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La dureza de un colchón

¿Y qué es la dureza de un colchón? Se trata de la medida de presión de la espuma en sí. A diferencia de lo que muchos piensan, no tiene que ver con cuán duro o blando sentimos el colchón al tumbarnos, sino de la forma en la que se ha tratado el material con el que está compuesto el colchón y la calidad de este. 

La dureza se mide en newtons o Kpa (kilopascales). Para que lo entiendas, la espuma se reduce un 40 % de su tamaño original y la fuerza con la que se comprime es lo que lanza los newtons o Kpa. Sabiendo esto, puedes decidir si necesitas o quieres un colchón viscoelástico de dureza alta o media.

Además, también queremos introduciros el concepto de la “resiliencia de un colchón:

La resiliencia

La resiliencia es la capacidad que un colchón tiene de volver a la forma original una vez que se ha apretado con el peso del cuerpo. En el caso de los colchones de espuma, como pueden ser los de látex o viscoelástica, se mide en ciclos. Cada vuelta a la posición sería un ciclo. A mayor calidad del colchón, mayor resiliencia y, por ende, mayor número de ciclos soportará.

La firmeza de un colchón

¿Y qué decir de la firmeza? Esto sí está relacionado con la sensación de nuestro cuerpo al tumbarnos en el colchón. Es lo que definimos como duro o blando. Aunque claro, la firmeza está ligada a la densidad y la dureza. Si bien la firmeza depende de los materiales y el tipo de acolchado, es difícil definirla con precisión sin conocer su densidad y dureza. También existe la posibilidad de hacerse con un colchón con firmeza personalizable. Es importante elegir la firmeza adecuada pues un colchón demasiado blando según nuestro peso, por ejemplo, podría hundirse demasiado llevándonos a coger malas posturas y a tener problemas con la transpiración, provocando una mayor sensación térmica.   

Dentro de la firmeza podemos encontrar tres tipos: 

  • Firmeza baja. Es la preferida por aquellos que les gusta un colchón mullido y suave al acostarse. No obstante, no es recomendable para personas con sobrepeso, aquellos que miden 200 centímetros, pesan 130 kilos o más, y atletas, pues podría hundirse y deformarse fácilmente.
  • Firmeza media. El colchón viscoelástico de firmeza media es el que escogen la mayoría de personas y es el más recomendado por médicos. Además, suelen tener un precio asequible y una muy buena calidad, por lo que cumple con muchos requisitos de los compradores. 
  • Máxima firmeza. Estos suelen ser casi siempre de alta densidad y están indicados para personas con necesidades de sueño específicas, como aquellas con dolencia de espalda o problemas articulares. Al tacto se notan rígidos, para quienes no lo necesiten pueden sentirse muy duros, pero es ideal para aquellos que lo requieren.

Por tanto, la densidad, dureza y firmeza son tres conceptos distintos que marcan la calidad, resiliencia y durabilidad de un colchón. Nos permite elegir el mejor basándonos en nuestras necesidades y circunstancias personales. Y si bien son tres conceptos diferentes, los tres están relacionados y determinan la sensación que tendremos al tumbarnos y descansar en nuestro colchón.

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