En corto
Si eres friolero, lo que más abriga la cama no es el colchón sino lo que pones encima y debajo de ti: protector de algodón, sábanas de franela y un buen edredón. Del colchón, la viscoelástica da una sensación más cálida que los muelles porque se amolda al cuerpo y no deja huecos de aire. Lo que conviene evitar es un colchón húmedo o pegado a un suelo frío.
¿Existe un colchón que dé calor?
Un colchón no produce calor. Lo que hace es guardar o dejar escapar el que suelta tu cuerpo. Por eso, cuando alguien busca un colchón para frioleros, en realidad busca una cama que no le robe temperatura: que se caliente rápido al acostarse y que no deje pasar el frío de abajo.
Conviene decirlo desde el principio porque evita gastar en el sitio equivocado. Si notas la cama helada al meterte, lo más probable es que el problema esté en la ropa de cama, en la humedad o en lo que hay debajo del colchón, y no tanto en el colchón en sí.
La viscoelástica abriga más que los muelles
Entre los materiales habituales, la diferencia de sensación es clara:
- Muelles: entre los muelles hay mucho aire que circula cada vez que te mueves. Es lo que los hace frescos en verano y, por lo mismo, más fríos en invierno.
- Viscoelástica: se ablanda con el calor del cuerpo y se amolda a su forma. Hay más superficie en contacto y menos huecos por donde se escape el calor, así que la sensación es más envolvente y más cálida.
- Látex: es elástico y suele ir perforado, así que el aire se mueve con facilidad. Tiende a ser de los materiales más frescos.
- Espumas: dependen de cómo estén hechas. Una espuma compacta guarda algo más el calor que una de celda muy abierta.
Para un friolero, una cama de viscoelástica suele resultar más agradable en invierno que una de muelles. Ese es el motivo por el que a quien pasa calor le recomendamos fijarse en el tipo de viscoelástica de la capa de arriba.
El viscogel no es un colchón frío
El viscogel es viscoelástica con gel incorporado. Se amolda igual que la viscoelástica normal, pero reparte mejor el calor y acumula menos bochorno bajo el cuerpo. Eso no lo convierte en un colchón frío: la superficie no está helada al tocarla ni enfría la cama. Lo que hace es que la temperatura sea más estable entre invierno y verano.
Si eres friolero y compartes cama con alguien caluroso, que es una combinación muy frecuente, un colchón de viscogel suele ser un buen punto de encuentro. El que tiene frío se abriga con la ropa de cama de su lado, y el que tiene calor no se despierta sudando.
Lo que más abriga está encima del colchón
Si tuviéramos que ordenar lo que más influye en el calor de la cama para alguien friolero, quedaría así:
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Ver el colchón MEDIOO escríbenos por WhatsApp- El edredón o las mantas. Es lo que retiene el calor sobre el cuerpo. Mejor uno de buen relleno que tres mantas finas que pesan y dejan pasar el aire entre ellas.
- Las sábanas. La franela o la coralina se notan templadas al primer contacto; el percal y el lino se notan fríos al meterte en la cama, aunque luego se templen.
- El protector. Uno de algodón acolchado deja una cámara de aire entre tú y el colchón y absorbe la humedad. Los de plástico o hule se notan fríos y además acumulan sudor.
- Una manta bajera. Una manta fina bajo la sábana bajera aísla del colchón y hace que la cama se caliente antes. Es un truco antiguo que sigue funcionando.
- El pijama y los calcetines. Los pies fríos son lo que más cuesta para dormirse, y unos calcetines resuelven más que cualquier cambio de colchón.
La humedad enfría más que el material
Una cama húmeda se nota fría aunque la habitación no lo esté. El cuerpo suelta humedad toda la noche, y si el colchón no puede secarse, esa humedad se queda dentro y la siguiente noche notas la cama destemplada al acostarte.
- Abre la cama por la mañana y deja que el colchón se airee un rato antes de hacerla.
- Ventila el dormitorio cada día, aunque sea pocos minutos, también en invierno.
- Evita los protectores plastificados en adultos, que cortan la salida del sudor.
- En casas con mucha humedad, separa la cama unos centímetros de la pared exterior.
Lo que hay debajo del colchón también cuenta
El frío también sube. Un colchón apoyado directamente en el suelo, sobre todo en una planta baja o con suelo de baldosa, pierde calor por abajo y además ventila mal, así que acumula humedad. Para un friolero es de las peores combinaciones.
Una base que levante el colchón del suelo ayuda en las dos cosas. Una base tapizada o un canapé cierran más por debajo y se notan más cálidos que un somier de láminas, que deja pasar más aire. Si vives en una zona húmeda, el somier de láminas sigue siendo una buena opción por la ventilación; en ese caso, compensa con una manta bajera.
¿Y un topper o un calientacamas?
Un topper viscoelástico encima de un colchón de muelles que todavía sostiene bien puede hacer la cama más envolvente y menos fría. No arregla un colchón hundido, pero sí cambia el tacto de la superficie.
Las mantas eléctricas y los calientacamas son útiles para templar la cama antes de acostarse. Si los usas, sigue las instrucciones del fabricante, no los dejes encendidos toda la noche si no están pensados para eso y no los pongas en contacto directo con el colchón sin la protección que indique el aparato.
Qué colchón elegir si eres friolero
Si vas a cambiar de colchón y eres friolero, nuestro consejo es sencillo: elige primero por firmeza y por cómo duermes, porque es lo que decide si descansas bien. Después, entre colchones que te sirvan, la viscoelástica te va a resultar más cálida que los muelles.
El MEDIO es el colchón que hacemos para la cama de cada día: viscoelástica de firmeza media, que se amolda al cuerpo y no deja huecos de aire, con una capa de Viscogel que mantiene la temperatura estable todo el año. Con un protector de algodón acolchado y la ropa de cama adecuada, abriga en invierno sin dar bochorno en verano.
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