Cómo quitar manchas del colchón según de qué sean

En corto

Casi todas las manchas del colchón salen con agua fría, un jabón suave y un paño, siempre a toquecitos y sin empapar: el enemigo no es la mancha, es el agua que se queda dentro de la espuma. La sangre y la orina piden agua fría y actuar rápido; el café, el vino y el sudor responden bien a una mezcla de agua con un poco de vinagre o bicarbonato. Lo que no sale a la primera rara vez sale frotando más fuerte.

Antes de tocar la mancha: tres reglas que valen para todas

Da igual que sea sangre, café o sudor: la forma de trabajar es la misma, y casi todos los colchones que se estropean al limpiarlos se estropean por saltarse alguna de estas tres reglas.

  1. Poca agua. Un colchón de espuma o viscoelástica absorbe el líquido como una esponja y tarda muchísimo en soltarlo. Si empapas, cambias una mancha por un cerco y, si no seca bien, por olor a humedad. Usa un paño húmedo, nunca un chorro.
  2. A toquecitos, de fuera hacia dentro. Frotar en círculos agranda la mancha y la empuja hacia el interior. Presiona con el paño, levanta, cambia a una zona limpia del paño y repite.
  3. Agua fría o templada, nunca caliente. El calor fija las manchas de proteína (sangre, orina, sudor) en la fibra del tejido. Con agua fría siguen siendo solubles.

Antes de usar cualquier producto, pruébalo en una esquina que no se vea. Las fundas llevan tintes y acabados distintos, y lo que funciona en una puede decolorar otra.

Qué usar para cada tipo de mancha

No hace falta un quitamanchas específico para colchones. Con cuatro cosas que hay en cualquier casa se resuelve la mayoría de casos: jabón neutro o de lavavajillas, vinagre blanco, bicarbonato sódico y agua oxigenada de farmacia (la de 10 volúmenes).

  • Sangre: agua fría con un poco de jabón, a toquecitos. Si queda sombra, una gota de agua oxigenada sobre la mancha, dejar que haga espuma y secar con un paño. Ojo en fundas de color: el agua oxigenada puede aclarar el tejido.
  • Orina: primero absorber todo lo posible con papel, sin frotar. Después, agua con vinagre blanco a partes iguales, a toquecitos, y una capa de bicarbonato encima cuando esté casi seca. Al día siguiente se aspira. El vinagre ayuda con la mancha y el bicarbonato con el olor.
  • Sudor y manchas amarillas: son manchas viejas de proteína y grasa. Pasta de bicarbonato con un poco de agua, se deja actuar una hora y se retira con un paño húmedo. Puede hacer falta repetir.
  • Café, té, zumo y refrescos: agua fría con un chorrito de vinagre y una gota de jabón. Lo importante es llegar antes de que se seque; con el azúcar seco cuesta más.
  • Vino tinto: absorber primero, después agua fría con jabón y, si queda tono, bicarbonato. No eches sal: absorbe, pero deja cerco en tejidos acolchados.
  • Maquillaje y crema: tienen grasa. Una gota de lavavajillas en el paño húmedo, a toquecitos. Para el pintalabios, un poco de alcohol en un algodón, solo en la mancha.
  • Vómito: retirar los restos con una espátula o una cuchara, agua con bicarbonato y secar muy bien. Es de las manchas que más olor dejan si queda humedad dentro.

Para la sangre y la orina tenemos guías más detalladas, con los errores típicos de cada una. Si tu mancha es de una de las dos, merece la pena leerlas antes de empezar.

Qué no hay que usar nunca en un colchón

Hay remedios caseros que circulan mucho y hacen más daño que la mancha.

La mancha más fácil de quitar es la que nunca llega al colchón. Un protector transpirable e impermeable se quita y se lava; el colchón, no.

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  • Lejía: decolora la funda, debilita el tejido y no hace nada que no haga el agua oxigenada con menos riesgo.
  • Mezclar productos: lejía con vinagre o con amoniaco desprende gases tóxicos. Un producto cada vez y aclarar entre uno y otro.
  • Vaporetas y limpiadores a vapor: meten calor y humedad justo donde no se quiere. Fijan las manchas de proteína y dejan agua dentro de la espuma.
  • Secador de pelo a máxima temperatura pegado a la funda: el calor directo puede dañar la viscoelástica y el tejido. Si quieres acelerar el secado, mejor ventilador y ventana abierta.

Cómo secar el colchón después de limpiarlo

El secado es la mitad del trabajo. Una mancha bien quitada y mal secada acaba oliendo a humedad a las dos semanas.

Deja el colchón destapado, sin sábanas, con la ventana abierta y, si puedes, con un ventilador apuntando a la zona. Si da el sol en la habitación, mejor todavía. No vuelvas a hacer la cama hasta que la zona esté seca al tacto y no se note más fría que el resto. Si la mancha era grande, cuenta con varias horas; en invierno o en una habitación sin ventilación, más.

Si el colchón huele a humedad aunque la mancha haya salido, el problema ya no es la mancha: es el agua que quedó dentro. Lo explicamos paso a paso en el artículo sobre cómo quitar el olor a humedad de un colchón.

Cuándo una mancha ya no merece el esfuerzo

Hay manchas que no salen del todo, sobre todo las de sudor de años o las de líquidos que llegaron al núcleo. Una sombra en la funda es solo estética y no cambia cómo duermes. Lo que sí es motivo para plantearse cambiar el colchón es el olor que no se va, el moho o una mancha que vuelve a aparecer después de limpiarla, porque eso indica que el líquido está dentro de la espuma.

Si el colchón además está hundido o tiene muchos años, limpiar no lo va a arreglar. En ese caso, lo sensato es cambiarlo y, esta vez, ponerle un protector desde el primer día.

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Que sea transpirable importa: un protector impermeable que no deja pasar el aire hace que se sude más, y el sudor es justo una de las manchas que queremos evitar.

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